Sociedad Limitada unipersonal o autónomo ¿Cuál es la mejor opción?

Interrogantes

 

Es común que los emprendedores se debatan entre las opciones de iniciar un proyecto empresarial bajo la figura de autónomo o a través de una Sociedad Limitada unipersonal. Para dar una visión general al respecto, pasemos a evaluar las características que suponen ambas vías.

En primer lugar, será imprescindible  evaluar cual es la figura que mejor se adapta a la actividad que se pretende iniciar. A partir de allí y conociendo las características de cada opción, se podrá definir la dirección adecuada a tomar de cara al futuro del negocio. Para ello, lo mejor será tomar en consideración los criterios más relevantes a nivel contable, laboral y fiscal.

Partiendo desde el punto de vista laboral, valdría la pena traer a colación las posibilidades que ha ofrecido la nueva legislación, a través de la denominada “tarifa plana”. En este caso y bajo la figura de autónomo, se podrá cancelar un monto reducido a la Seguridad Social,  con una bonificación del 80% sobre la cuota y en consecuencia, un abono de aproximadamente 50 euros durante los primeros seis meses del ejercicio.

El detalle aparece cuando por las características del proyecto, resulta necesario contratar personal. En este caso no estaría planteada una vía similar a la disponible para autónomos por medio de la tarifa plana. Por tanto, podría resultar más conveniente asumir el régimen correspondiente a las Sociedades Limitadas unipersonales.

Por otra parte, en cuanto al aspecto fiscal, será necesario establecer una comparación entre las imposiciones correspondientes al Impuesto de Sociedades, frente al IRPF. Para ello también será indispensable asumir los cambios contemplados en la reciente Reforma Fiscal.

En primer lugar, a través de la figura de una SLU, será necesaria la declaración del Impuesto de Sociedades. Si bien a raíz de la reforma se prevé una reducción impositiva del 30% al 25% en 2015, hasta un 20% en 2016, es necesario recordar que en el caso de las Pymes, que cuentan con un régimen impositivo especial del 25%, no está planteada reducción alguna.

En lo que respecta a la figura de autónomos, vale considerar el tributo realizado a través del IRPF. En este caso, las retenciones cambiarán del 21% al 20% a causa de la reforma fiscal. No obstante, se debe tomar en cuenta  la reducción de los tramos del impuesto, que ahora se establecerán de 5 a 7. Con esto, los nuevos tramos impositivos partirán de un mínimo de 12.450 euros de ingreso gravado al 20%, hasta el máximo de 60.000 euros declarados al 47%.

Por lo antes expuesto, lo más lógico será tomar una decisión a partir de las necesidades puntuales de la actividad, pues en definitiva, ambas vías podrían coincidir en los niveles impositivos.

Finalmente, usted podrá evaluar aspectos patrimoniales. A través de la figura de autónomo, la responsabilidad frente a terceros podrá afectar efectos personales mientras que a través de las Sociedades de Responsabilidad Limitada, dicho aspecto sólo podrá alcanzar el valor correspondiente al capital social aportado para la constitución de la compañía.

En todo caso, al momento de evaluar sus posibilidades de inversión y las figuras que atenderán de forma efectiva las necesidades de su negocio, no dude en contactar los servicios especializados de despachos en la venta de sociedades limitadas o anónimas urgentes, quienes podrán asesorarle al respecto.

Elena García

SBM Sociedades

Si os ha gustado el post no olvidéis compartirlo a través de las redes sociales y dejar vuestros comentarios. Muchas gracias.